La aporofobia es un término que se refiere a las actitudes y sentimientos negativos hacia la pobreza y las personas pobres. Se manifiesta como un disgusto y hostilidad hacia aquellos que carecen de recursos o que se encuentran en una situación de indefensión.
El término «aporofobia» proviene del griego ἄπορος (áporos), que significa ‘sin recursos, indigente, pobre’, y φόβος (phobos), que se traduce como ‘odio’ o ‘aversión’.
Vamos a ver qué posibles causas tiene, de dónde viene este concepto y qué soluciones existen en nuestro alrededor.
Adela Cortina
Adela Cortina, filósofa y catedrática de Ética y Filosofía Política en la Universidad de Valencia, acuñó el término «aporofobia» en la década de 1990. La introducción de este término se dio en diversos artículos y conferencias, pero fue en su libro «Aporofobia, el rechazo al pobre» (Aporofobia: el rechazo al pobre. Barcelona, Ediciones Paidós – Planeta, 2017) donde Cortina desarrolló ampliamente el concepto y profundizó en el análisis de este fenómeno.
En este libro, Adela Cortina aborda la discriminación y el rechazo hacia las personas en situación de pobreza, argumentando que, en muchas ocasiones, el rechazo no es hacia el extranjero (xenofobia), sino hacia el pobre, independientemente de su origen. Se tiene como una obra esencial para entender en profundidad el concepto de aporofobia y su impacto en la sociedad contemporánea.
Diferenciación de racismo y xenofobia

Aunque puede parecer similar a la xenofobia o al racismo, la aporofobia tiene una característica distintiva: se centra en el rechazo hacia las personas debido a su situación económica, no a su origen o raza. Mientras que la xenofobia se refiere al miedo a los extranjeros y el racismo al prejuicio basado en la raza, la aporofobia se centra en la aversión hacia los pobres.
La aporofobia se manifiesta en actitudes y comportamientos que marginan y excluyen a las personas en situación de pobreza. Esto puede verse en la forma en que se tratan a los sin techo, en políticas públicas o en actitudes cotidianas. Legalmente, algunos países han comenzado a reconocer la aporofobia como una forma de discriminación, lo que puede llevar a sanciones o medidas correctivas.
En los diarios de todas las ciudades son múltiples los ejemplos de personas sin hogar que han compartido sus experiencias de ser ignoradas, insultadas o incluso agredidas simplemente por su apariencia o situación económica.

Posibles causas y consecuencias
Las causas de la aporofobia son complejas y varían según el contexto. Pueden incluir factores socioeconómicos, miedos infundados, estereotipos y falta de educación.
Las consecuencias son igualmente graves: discriminación, exclusión social, violencia y, en casos extremos, ataques físicos.
¿Soluciones?
Pues sí, afortunadamente. Está claro que estos asuntos no son de la noche a la mañana, con lo que lo primero que resulta evidente es: la educación.
Pero más allá. O quizás para permitir eso (educación) hay que implementar antes otras cosas. Por ejemplo, en España (y en otros países los puntos son los mismos) que es desde donde escribimos este artículo, podemos enumerar lo siguiente:
Campañas de Concienciación: Entre otras, organizaciones como Cáritas y la Fundación RAIS han lanzado campañas específicas para concienciar sobre la aporofobia y promover la solidaridad con las personas sin hogar y en situación de vulnerabilidad.
Programas de Integración e Inclusión Social: Estos programas buscan integrar a las personas en situación de pobreza o exclusión social en la sociedad, ofreciéndoles oportunidades de empleo, formación y acceso a servicios básicos.
Adela Cortina: La filósofa Adela Cortina, de la que hemos hablado antes y com dijimos fue quien acuñó el término «aporofobia», ha participado en numerosas conferencias y eventos para concienciar sobre este problema.
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